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domingo, 9 de diciembre de 2012

Y que nos quede hoy...


He dormido dos horas largas llenas de sueños revueltos y una cama tan vacía que me he despertado pensando en ti. No puedo dormir, no con esa sonrisa tonta que me asoma a los labios ni con los latidos acelerados al pensar en el calor de tus abrazos y ese dulce aroma al perderme entre tus cabellos.

Nos falta tiempo, sí, y es que vivimos de minutos robados, viviendo un deseo y sueño que debería haber empezado mucho antes, o quizá algo que la vida nos deparaba para después… Pero mañana no se sabe y hoy es  hoy; hoy te tengo aquí, hoy solo nos separa el raciocinio y el miedo de lo que sintamos después, pero hoy…

Y anoche volví con un poema en los labios, uno que tantas veces he escuchado y que nos describe a la perfección: 

"Te quiero,
así de pronto,
así de tonto…
pero te quiero.

Te quiero,
así de claro,
así de raro…
pero te quiero.

Te quiero,
así de burdo,
así de absurdo…
pero te quiero

Pero esta noche la tristeza obliga,
más que la amante,
quiero a la amiga.
Más que tu pan,
quiero tu miga."

Claro que yo cambiaría "tristeza" por "tiempo", ya que lo único que nos falta es tiempo… Pero también es lo único que nos sobra…

Y es que aunque los "te quiero" del poema puedan parecer demasiado serios para el poco tiempo que nos hemos visto… ¿No es acaso la palabra que mejor describe lo que sentimos?

Sí, es cierto, somos dos desconocidos de la mano, dos desconocidos que comparten sonrisas y sueños, dos desconocidos que… que besarían al otro porque en el poco tiempo que hemos convivido, por lo poco que sabemos el uno del otro, nos queremos, aunque sea en ese desconocimiento y por esa fe loca de pensar "sí, él es lo que busco; ella es lo que sueño".

Y es que, ya que vivimos de tiempo robado, ya que tenemos apenas tiempo… ¿Por qué no aprovecharlo? Y es que me arden los labios cada vez que pienso en ti, y siento las manos frías si tus dedos no acarician los míos. Sé que suena egoísta, pero es del poco egoísmo que me permito habitualmente y el que, en el fondo, tú también quieres que busque… Porque esos besos de despedida fueron demasiado cerca de mis labios, porque tú también querías que nuestras manos siguieran buscándose hasta en el último segundo, porque en el fondo quieres que este loco aventurero, completamente enamorado de las pocas facetas que conoce de tu persona, te busque y persiga ese sueño loco y complicado. Y yo quiero ser ese Don Quixote, aunque me estrelle contra los molinos, que sale en busca de lo que cree, en busca sus sueños...

Y es que eres eso, mi sueño y deseo, pero uno del que no he despertado y uno que no me deja dormir por la fuerza y energía que me da, por las ganas de seguir buscándolo y saboreando cada instante. Y es que tanto racional como irracionalmente es algo que ambos queremos que pase, porque no somos solo amigos, el no besarnos no cambiará jamás eso.

¿Y el riesgo? Para mi el riesgo es no besarte, que se nos agote el tiempo dándole vueltas a todo esto sin decidirnos, solo por el miedo a sentir… Pero al fin y al cabo la vida son eso, sueños, sensaciones y deseos, y ahora mismo lo que quiero es sentirte, porque ya te sueño y deseo. Así que vivamos, arriesguémonos a sentir y ser felices… y es que ya dijo Neruda que la vida es ese riesgo dulce y aterrador que tomamos cada vez que perseguimos nuestros sueños:

"muere lentamente quien no se arriesga, quien abandona antes de empezar, quien se queja de su mala suerte, quien no viaja, ni lee, quien no sueña ni persigue sus sueños, quien no confía, quien no lo intenta..."

martes, 7 de agosto de 2012

Conversaciones robadas



Hablemos del tiempo, de ese calorcillo dorado que recorre tu cuerpo mientras tomas el sol al lado de la piscina, y de esa brisa de viento que se arremolina entre tus cabellos cuando caminas por Madrid, o de esas tormentas de verano, inesperadas, que se cuelan en una tarde soleada removiendo las hojas de los árboles y llenando el cielo de luz y color.

Hablemos de astronomía, y de esa luna blanca y enorme que nos observa desde el cielo, de las mil constelaciones que lo adornan recordándonos que, por muy alejados que estemos de nuestro camino, seguimos lo suficientemente cerca para verlas. Y los deseos pedidos mil veces en esas lluvias de estrellas que dándose por perdidos nos sorprendieron un día como de milagro.

Y de la magia y el tarot, del esoterismo, y de ese sino implacable que mil veces nos arrastró; recordemos las cartas y jugadas, el arcano mayor y menor y ese destino jamás forjado y la oportunidad de cambio que hasta el arcano número trece, la carta de La Muerte, nos proporciona.

Recordemos esas implacables negativas y rotundas respuestas que, con astucia y tesón cambiamos favorablemente, recordemos los imposibles que forman parte de nuestra vida y que antes siquiera imaginábamos.

Y esos amores que nos embelesaron y olvidamos, o los que aún nos siguen atormentando, recordemos cada paso y caída y aprendamos para construir con buenos cimientos los que está llegando o aún no hemos visto.

Y de olvidarte de destinos, que correr sea el camino y la compañía la única razón para quedar. Hablemos de esos planes espontáneos y planeados, de coger el coche sin destino o pedalear diez kilómetros más cuando solo buscabas dar un pequeño paseo en bici. Recordemos que esos planes son solo excusas para ver a quien queremos, excusas para pasarlo bien, y que aunque apuntemos al norte, no existe camino, solo mar.

Y antes de despedirnos hablemos de la soledad, de las pequeñas pesadillas a las que nos enfrentamos con o sin nuestros peluches protectores, de las camas vacías y las noches en vela, y de como en una noche cualquiera, por primera vez, hubo alguien que compartiera contigo un abrazo o caricia tranquilizadora, o su peluche para protegerte, y como esa vida que empiezas a reparar con cinta americana y pegamento, se vuelve mil veces más fuerte por la gente con quien la reconstruyes.

lunes, 6 de agosto de 2012

Finally a real Reboot!

Llevo tiempo queriendo escribir, teniendo claro qué quiero escribir y como, pero me fallan las palabras, los símiles y metáforas e incluso esas pequeñas rimas locas que surgen entre mis normalmente versos libres... ¿Me falta algo?

Tiempo, me hace falta tiempo. Llevo tres años y pico realmente jorobado, completamente perdido sin una brújula que me guíe e intentando despegar mil veces sin ponerle gasolina al avión. Y sin embargo, como suele pasar, todas las piezas encajaron a lo largo de medio mes que curiosamente coincidió con el lunar. Me fijé por casualidad, coincidencia realmente; miré la luna en un pequeño momento de reflexión mientras caminaba por un paraje oscuro y desierto, luego consulté el móvil para ver el ciclo lunar y sí, esa luna que en aquel momento se encontraba en cuarto creciente, había empezado su ciclo eterno en los mismos días que mi cabeza empezaba a encajar todas las pequeñas piezas desperdigadas de mi vida.

Y el cambio ha sido enorme, aunque no se note a simple vista, no necesito máscaras para sonreír, y me sobra energía para los mil planes que cabeceo. Corro, monto en bicicleta, y aunque mi cuerpo más o menos me sigue el ritmo, son mis músculos los que se cansan antes. Es verdad que intento no forzar, pero el decir "cien metros más" corriendo o "un kilómetro más" en bici me es tan fácil...

Y es que no soy capaz de estar más de una hora quieto... salvo cuando me tiro en la cama agotado y me duermo tres horas o más para, al levantarme, darme cuenta lo cansado que estaba mi cuerpo, que tras ese pequeño reposo me pide más emoción, más endorfinas, más ejercicio y aventuras.

Y ya apenas cocino o como, no tengo tiempo para eso, ni ganas; veo series mientras corro o no las veo y aunque no gasto más de dos horas diarias en correr, mi día se organiza en torno al momento en el que pueda ponerme el chandal y las deportivas y montarme en la cinta a batir el record del día anterior.

Y he redescubierto el placer de la bicicleta, aunque tengo clarísimo que la mía necesita una revisión completa porque cada vez que fuerzo en una cuesta rápida salta la cadena. El otro día la cogí porque me apetecía dar una vuelta larga; tenía clarísimo que iba a llegar a colmenar viejo y volver... hasta que llegué y vi golosamente la cuesta que me llevaba a la carretera. "A ver si llego hasta el centro comercial al sur de Colmenar", pero la salida me supo a poco. "Uff, un pequeño esfuerzo más y llego a Tres Cantos", y tras pasar esa barrera y verme en la estación del "Goloso" paré y pensé un momento mientras vaciaba la botella de agua. "Hay alguien a quien quiero ver, a quien necesito ver y hablar... y ya llevo más de la mitad del camino".

El problema vino cuando, tras tres horas de bicicleta, casi tocando las cuatro torres que presentan Madrid al norte, el carril bici me desvió al oeste hasta llegar a Fuecarral-El pardo. Miedo y horror cuando supe que, si seguía ese camino, acabaría en la casa de campo evitando el Paseo de la Castellana, mi principal objetivo. Me lancé a la aventura.

No tengo muy claro cuánto tiempo estuve perdido, pero me costó un rato largo llegar a la carretera dichosa que me llevaría hasta las cuatro torres, lo que sí sé es que, tras cuatro horas y cuarto, más o menos, llegué a Nuevos ministerios, con las piernas ardiendo y una sonrisa en la cara.

Y quiero repetirlo, la verdad, probablemente el jueves lo vuelva a intentar saliendo por la mañana... aunque esta vez intentaré mirar primero los mapas para no repetir lo del otro día. Lo que sé es que para ese viajecillo necesitaré mínimo otros tres litros de agua y que debería intentar no hacer el viaje si ese mismo medio día ya me he desgastado corriendo diez kilómetros y sin comer.

jueves, 19 de julio de 2012

Necesito...


Mirarte a la cara y decirte que eres lo más hermoso que he visto nunca.

Perderme más a menudo en tu mirada disfrutando de cada gesto de tu sonrisa.

Recuperar el tiempo perdido.

No comerme la cabeza con quizás y aprender que, muchas veces, no hay nada como soñar despierto.

Y vivir esos sueños, que no se queden en la cama.

Ser sincero sabiendo que hace tiempo que no estoy solo y que debo empezar a pensar en "nosotros" y ya no en "tú" y "yo".

Dejar de idealizar el mundo y trabajar en él, cambiarlo, aprendiendo de él sin que me cambie.

Buscar tus abrazos y cada roce perdido; tus sueños y silencios y esas horas en las que basta con la compañía y en la que sigues creciendo, estudiando y aprendiendo, moviéndote en el mundo por tu cuenta sin olvidar que estamos para cuidarnos las espaldas.

Y aceptar el pasado, saber que no se puede cambiar lo vivido y abrir caminos nuevos con nuevas experiencias; respirar. Y todo esto sin olvidar que aunque el pasado ya ha sido, la gente no deja de crecer, no deja de cambiar, y salvar esos "te quiero" no dichos y compartidos.

Y dejar de llenar mis maletas de "por si acasos", y encontrar hueco para nuevas experiencias y personas, para lo que realmente valoras, para lo que de verdad voy a necesitar. Y es que vale más una mochila ligera con la que caminar deprisa que una maleta que te ate, perdiendo oportunidades.

Dejar de perder el tiempo con nimiedades y empezar a costruir mi vida, olvidarme de laberintos y noches sin luna y utilizar mi propio fuego para decidir el camino.

Disfrutar ese camino y no solo la meta, y que mi propia curiosidad me lleve a encontrar la belleza en el mundo.

Y no atarme a mis propios dogmatismos por muy razonados que sean; y es que la vida cambia tanto que lo que antes era negro ahora es gris.

Necesito...

Necesito dejarme de pajas mentales y buscarte, luchar por cada roce y caricia, por que haya más que un roce de nuestros labios y cuatro palabras bonitas, porque la próxima vez que nos encontramos y me tapes los ojos preguntándome por tu nombre, sepa callar y besarte, olvidarme de formalismos y lanzarme jugando todas las cartas en ese sueño. Necesito luchar por ti, Mujer de Ojos Negros, y poder decir, incluso en el peor de los casos, que di todo de mí y supe enfrentarme al miedo y caos que son mis emociones, que no quedó en mí.

sábado, 30 de junio de 2012

Layla



Me encantan los perros, me parecen los animales más dulces y fieles con los que uno pueda compartir hogar, y es que así como tú los invitas a ser parte de la familia, ellos, a diferencia de los gatos, canarios o cualquier otro típico animal de compañía, toman a la familia como manada, como grupo, como identidad propia. Es por esto que cuando llegas a casa, sea con una sonrisa o la cara larga, ellos te reciben con alegría en la voz y lamiscones varios agradeciendo solo tu presencia, e independientemente de como hallas llegado, tras ese cálido recibimiento, no puedes si no sonreír.

Parte de quien soy yo se debe a las grandes compañías caninas con las que he pasado en mi vida, y es que de mis veintidós años solo he estado cuatro sin mascotas. Y como dice Jorge, se nota quien ha tenido perro, se nota en el concepto de familia, de grupo y de manada, en como tu naturaleza te lleva a cuidar de tu grupo solo por el placer de sus sonrisas y de la capacidad de sonreír siempre pese a los malos tragos. De pequeño me hacía mucha gracia la historia del hombre que colgaba sus problemas en el árbol que tenía a la entrada de casa, y es que con estos pequeños, es lo que tiendes a hacer, a tomarte un respiro de tus problemas o soledad, llegar a casa y que tu preocupación más grande sea encontrar las llaves rápido para que ellos no lleguen a llorar de emoción mientras esperan verte.

Y no es solo eso, es el calor y compañía que dan, y lo digo hoy a las diez de la mañana con una bolita peluda a mi costado que ha levantado las mantas para acurrucarse piel con piel mientras leo y escribo en el ordenador. Y sé que es completamente aleatorio este post, pero también lo fue el de anoche a la una de la mañana, y es que en el fondo necesitaba respirar, y creo que lo estoy haciendo.

viernes, 29 de junio de 2012

Ruta 609


Hoy os escribo desde en medio de la nada, con la luna en cuarto creciente y en una carretera a oscuras con sólo las luces de la noche como compañía. Es verano pero esta fresco, un viento frío de la sierra sopla silencioso y solo el rápido zumbido de los coches rompe el canto de mil grillos y cigarras. Hay un mujido o dos como contrapunto de la melodía, un sonido cálido que me acompaña a cada paso mientras escribo.

La verdad es que hace siglos que no actualizaba el blog; algo que me permito solo por lo privado de los lectores que aunque me conozcan o me tengan como el loco de las letras, me siguen quedos y callados sin pedir más escritos de los que surgen espontáneamente. Ya me pondré este verano manos a la obra a recuperar el tiempo perdido, y no sólo con el blog, también con lo que he perdido desde que mi reloj dejó de marchar hace más de dos años.

¿Y qué hago escribiendo en medio de una carretera y a oscuras? Buena pregunta, un ligero paseo en soledad que necesitaba. ¿Día malo? En absoluto, de ser así habría corrido a descansar entre las sábanas presto a enfrentarme a las horas de estudio que me esperan mañana. Realmente necesitaba respirar, y es que las sonrisas compartidas te dejan sin aire cuando no tienes más que risas preparadas de antemano. Cuando vives respirando el bullicio de la gente, la intimidad refresca, pero sí, pero el oxígeno puro agota mientras cura. Y es que las horas y causalidad también dieron de su parte. Entre esperar hasta la llegada de lo conocido o aventurarme a una parada desierta he sucumbido ante las delicias de la novedad, del riesgo y emoción de buscarme la vida, y de no saber como y disfrutando el recorrido, de soltarme de la rutina y explorar.

Y aquí estoy, tras dos kilómetros a oscuras, guiándome por el tacto de los pies en la calzada mientras escribo, viendo fantasmas en cada esquina sonar... Pero es que me hacía falta ver el camino desierto, el frío en la piel y el viento removiendo mi cabello; necesitaba alejarme del mundo con un objetivo propuesto y un camino conocido y redescubierto para volver a empezar.

¿Eso lo he tenido siempre? Quizá, pero hoy mi alma lo pedía a gritos, y yo necesitaba soñar.

lunes, 30 de enero de 2012

Reflexiones de un universitario curioso

He encontrado a gente curiosa en mi universidad, un par de mentes pensantes, traviesas e inquietas de esas que apenas se ven en mi facultad y cuyo brillo tiende a apagarse con el pasar de los años y experiencias impuestas por la carrera. Eso me recordó bastante a una frase de una profesora que aseguraba, felizmente orgullosa, que nuestra universidad tiende a coger a gente afin, grupos de personas estadísticamente parecidas en cuanto a entorno y cuna, forma de pensar, ideología y política, y con el transcurso de los años tiende a modelarlos según su sello, fácilmente reconocible. Es verdad, estoy completamente de acuerdo con que, amén de la prueba de acceso, el paso de los años es un proceso constante de selección y criba, además de un molde constante que tras los cuatro o cinco años, da como fruto a un personaje bastante interesante: El graduado.

Lo que más me llamó la atención es el orgullo con el que dijo esa frase pues, como buena graduada ya profesional y profesora, está feliz y contenta de contar con ese sello de excelencia que brinda mi universidad, el cual es mundialmente reconocido y alabado… ¿Pero hasta qué punto es buena esta uniformidad que nos brinda nuestra educación?

Sí, teóricamente cuando salimos de nuestra carrera somos alumnos excelentes, modelos a seguir por otras universidades en nuestra capacidad de trabajo y adaptación al mundo empresarial; destacamos en nuestras habilidades a la hora de aprender dentro de nuestra área de trabajo y decimos orgullosamente el nombre de nuestra propia titulación, porque obviamente, no se puede comparar al pénsum académico que le da nombre a "ADE", "DADE", "Derecho" o "ADE internacional", sería menospreciarnos. El molde y sello nos hace punto de referencia, un producto y bien escaso que las empresas desean… ¿Y no es eso lo que queremos nosotros como estudiantes?

Sí, queremos ser contratados, sí, queremos un buen trabajo y que nuestro título, ese papelillo que nos permite buscar trabajo, nos permita encontrarlo mucho más fácilmente que los papelillos que emiten el resto de universidades… Así que, genial, ¿no? Aunque… eso de ser solo un producto de nuestra universidad no suena tan bien.

Puede que suene infantil, pero personalmente no disfruto pensando o creyendo que soy un número o solo una unidad de trabajo… ¿Qué sentido tiene ser humano, ser persona, si no eres más que un eslabón más perfectamente reemplazable?¿Qué me distingue del resto de productos que emite mi facultad con ese sello de excelencia? La homogeneidad tiene aquí un doble filo: Asegura una calidad de un producto alta y perfectamente predecible a cambio de esta misma predictibilidad; y es que el molde y sello tienen la consecuencia, generalmente deseada, de enfocar al caballo de carreras en llegar a la meta sin distraerse de lo que le rodea, confiando solo en el Jockey (nuestro título y experiencias universitarias y laborales), para alcanzarla.

¿Esta ceguera autoimpuesta realmente merece la pena? Esa es una pregunta perfectamente justificable en ambos sentidos, y es que a lo largo de la historia, el aprender a delimitar conocimientos y especialidades ha servido a la humanidad a avanzar al ritmo vertiginoso de crecimiento que hemos alcanzado; atrás quedaron los modelos renacentistas en los que una misma persona se podía permitir el lujo de tan polivalentes conocimientos, pues ahora con una sola de las materias a estudiar, nos faltan años para llegar a dominarla, y son golpes de genialidad, o herencia de investigación y casi siempre el trabajo en equipo el que nos lleva a dar los saltos y avances que encontramos hoy en día.

Y sin embargo… ¿Sabe a poco? Es cierto que necesitamos pequeños engranajes para hacer que la maquinaria funcione… ¿Pero vale con conformarse con ser uno de esos engranajes?

El modelado del estudiante, con la criba masiva y el entrenamiento del intelecto tiene sus desventajas, y es que al tener tal cantidad de información que procesar todos los días, son pocas las personas que siguen ávidas de conocimiento y curiosidad tras el banquete de información obligatorio al que llamamos estudio. ¿Siendo catadores de alimentos queda espacio para el disfrute de una buena cena?

El refinamiento del bachiller en graduado, además de la criba, depende en gran medida de una domesticación del intelecto en el que hinchamos la mente a base de información, información que no es necesariamente importante en si misma, sino en la metodología del aprendizaje e interiorización. Como buenos administradores o abogados, tenemos que tener una capacidad de procesamiento alta y efectiva, herramientas y métodos suficientes para procesarla y un filtro lo suficientemente especializado para poder reaccionar rápidamente a los cambios sin quedarnos atascados con la morralla… Y si el bachiller ya de por si es poco curioso (fuera de los temas básicos de su entorno e interés), con este plato fuerte apenas va quedando espacio para el postre.

Y es la razón por la que esa curiosidad o mente inquieta se va relajando con el tiempo, la metodología de aprendizaje y el estudio van adormeciendo las ganas de aprender de otros temas sencillamente por la saturación que sufren nuestras mentes ante tanta información. Acabada la jornada, poca gente se pregunta dudas fuera de su vida y carrera, pues incluso tras el estudio queda el deber de cultivar un cierto sentido de conocimiento general sobre lo que está pasando el la actualidad.

Y así es como finalmente acabamos con la edad de los "¿Por qué?"; sepultamos esa curiosidad infantil por entender como funciona el mundo con la necesidad de aprender a sobrevivirlo, a controlarlo y manejarlo… y con lo complejo que es, ya tenemos bastante con entender las bases sobre las que podemos influir, tales como nuestra carrera y medio, como para dedicarnos a discutir sobre el sexo de los ángeles.

Y si el método, las circunstancias que vivimos, cambian esa curiosidad personal que nos hace personas… ¿Podemos decir que es la circunstancia la que domina sobre el yo? ¿O es la búsqueda de esas circunstancias las que nos llevan a decir que es el "Yo" el dominante? Siempre quedará un escéptico fatalista que arguya que lo que domina es la circunstancia porque para bien o para mal estamos sometidos a ella sin tener la libertad de enfrentarla por ser parte de nuestra realidad, pero… ¿Cuál es la respuesta correcta?

Depende "¿De qué depende? de según como se mire, todo depende"… Y es que cada persona es un mundo. Personalmente creo que la inflexión está en la voluntad de las personas, en la voluntad y curiosidad que estas tengan. Sí, podemos ser aplastados o dominados por las circunstancias, en la mayor parte de la gente sucede, podemos sencillamente buscarlas para encaminarnos en esa meta a largo plazo que nos hemos autoimpuesto… o podemos ser más fuertes aún y, aprendiendo del modelo, de nuestras circunstancias, afectarlas, cambiarlas, salvarlas para que nos hagan crecer no solo en el sentido pragmático, sino en el vitalista, buscando ser más que solo nuestras circunstancias, creando más de una y soñando.

El problema es que hay poca gente con voluntad, la mayor parte de los curiosos y soñadores se ven sometidos al método, perdiendo el sueño y la voluntad a cambio de la fe que por él sienten… pero también es cierto que quedan, y lo sé por que los conozco y he conocido, voluntades que se imponen al mundo. ¿Es esto a lo que se refería Nietzsche cuando hablaba del superhombre? Eso dependerá de si somos capaces de llamar al método nuestro Dios y salvador, o al menos su profeta, y es que sometidos como estamos a un mundo que define la felicidad con objetivos, no nos queda más que el método como única herramienta para alcanzarla. Si lo que buscamos es el paraíso, es el Método el profeta o Mesías que nos enseña el camino y Dios, la felicidad absoluta, el bien absoluto, ese materialismo con el que medimos nuestras aspiraciones. Si es así como lo vemos, más aún, como actuamos… Entonces aquel que sepa matar a Dios, sabiendo aprovechar y entender la sabiduría de su profeta sin atarse a él, será el superhombre… Y por lo que he visto en este grupillo, puede que algún superhombre aparezca.

Y es que salvar la circunstancia, como decía Ortega, no es tarea fácil: no cualquiera puede hacerlo y casi nadie lo intenta, solo un ser de voluntad que no se doblegue ante las ataduras del venerado materialismo puede enfrentarse a ella, sabiendo ver más allá del paraíso prometido por las metas impuestas por la conciencia colectiva, y creando las propias. Este nuevo hombre lleno de voluntad creará sus propias metas utilizando esa insaciable curiosidad que no se llena aprendiendo el método, disfrutando el placer y felicidad de la propia búsqueda de metas, no solo de su consecución. Por esto creo que el superhombre de Nietzsche es realmente el renacer del filósofo, aquél que busca el conocimiento intelectual, pero como disfrute propio del conocimiento, sin olvidarnos del disfrute carnal, cuyo conocimiento será por experiencia más que raciocinio, haciendo que la vida de este nuevo hombre, más y mejor que el resto de los hombres, sea el vivir la vida de la forma más plena y posible, más humana, siendo y buscando ser aquel niño que pregunta y el adulto encausado en la consecución de sus metas, y en ambos casos disfrutando del camino y no solo del fin.

No sé si tendré razón o sea esto solo mi subjetiva apreciación, pero en cualquier caso es la forma que tengo de entender la vida, y mientras pueda disfrutarla y crecer en ella, así lo haré, buscando y encontrando, y sobretodo disfrutando, de quienes quieran acompañarme en ella compartiendo mi forma de ser, no solo un engranaje sino la voluntad del movimiento y comprensión de como funciona la cadena, de preguntarnos sencillamente "¿Por qué?"

martes, 20 de diciembre de 2011




Hoy es un buen día. Estoy en el Starbucks de Alonso Martinez con una tasa de chocolate caliente y villancicos sonando de fondo. Entre la música el local y una pareja de bailarines espontáneos, me he sentido transportado a Nueva York. Ha estado genial, una pareja cualquiera de americanos ha entrado por la puerta, dejado sus cosas en una mesa próxima a la mía y, a ritmo de la música, se han puesto a bailar con una gran sonrisa. No tendrían más de veinticinco años, y sin embargo había verdadero amor en sus gestos, sobretodo en ese beso final tras la actuación. Me ha llegado, realmente me ha llegado esa muestra espontánea de afecto en la que se han olvidado del mundo y se han dejado llevar.
Hoy me apetecía hablar justamente de cierta conversación relativa a la navidad, pero con semejante espectáculo no podía evitar mencionar a esta pareja; me han robado el corazón durante un instante con su espíritu navideño, esa magia que se refleja solo en el sentimiento, motivada por la música y decoraciones, sí, pero únicamente como vehículo para expresar nuestras emociones.
Curiosamente el tema que iba a comentar era sobre el espíritu navideño, una pequeña jugarreta a la hora de expresarme que me ha jugado Twitter con sus ciento cuarenta (140) caracteres. Y es que al recortar las frases e ideas para que quepan en ese espacio, se pierde mucho contenido, pero en fin, vayamos a ello, que si no me enrollo hablando de como el chico está tarareando los villancicos.
Todo ha empezado con una frase inocente tweet que llevaba en la cabeza durante horas <<Me parece triste que la gente crea que “hay que estar feliz en navidad”, la navidad es una excusa para valorar lo que tenemos en familia>>. Desafortunado uso de la palabra “Excusa”… a decir verdad habría estado mejor reemplazarla por “oportunidad”, pues aunque el significado apenas varía, la forma de entenderla sí que se vio seriamente afectada. En el fondo creo que todo fue culpa de esta palabra, la cual lideró una serie de catastróficas desdichas que terminaron con algo que me despertó bastante pese a lo temprano de las horas.
¡Cínico! ¡Me llamaron cínico! (…) bueno, vale, eso no es habitual, pero podría esperármelo, la cuestión es que me han llamado cínico en cuanto a los “sentimientos naturales”… ¡hablando sobre la navidad! A lo mejor me equivoqué al sorprenderme por eso de que los “sentimientos naturales” sean algo distinto a los “sentimientos a secas”… pero no creo, pues por mucho que lo intente, no consigo encontrar “sentimientos no naturales”, pues aunque los finjamos, estos falsos sentimientos siguen siendo eso, sentimientos… así que sí, este amante de la navidad, del espíritu hogareño y esperanzado que reprime lágrimas de alegría al ver los anuncios de navidad de Coca-cola, es un cínico en sentimientos sobre la navidad… o al menos de eso se me acusa.
Lo triste del asunto es que me manifestaba ante el “sentimiento de obligación” que tiene la gente ante navidad, cuando el propósito de esta es sencillamente recordar lo que tenemos, reunirnos con nuestros familiares, disfrutarlos, quererlos y vivir esta unión en familia, sentir la esperanza de que, pase lo que pase, en familia, ayudándonos entre nosotros, amando al prójimo, todo saldrá bien…
<<El belén y las luces, la nieve y villancicos no son más que un adorno para el sentimiento de unidad y cariño, para esa esperanza propia de navidad>> probablemente me equivoqué con las palabras, pero al menos la intención era afirmar que, aunque las lucecillas, villancicos y de más sea precioso y parte del ambiente, no son lo importante, lo importante es estar con la familia, disfrutarla, vivir esas fechas con ellos y por ellos; profundizar más allá de lo estético, por muy bonito que sea. Incluso formulé la pregunta <<¿A que es mucho más bonito un regalo envuelto en papel brillante que solo el objeto debajo del árbol?>>, con la cual pretendía hacer una metáfora, bastante desafortunada por lo visto porque no supo hacerse entender, que ejemplificaba el que, si entregamos algo de valor (no digo ya económico sino sentimental por la intencionalidad del regalo), normalmente lo envolvemos en papel de regalo, en alguna bolsilla mona o un sobre bonito para que sea incluso más agradable a la vista. Cuántos no nos habremos emocionado con esos lazos de fantasía y papel de colores que, aunque no durase más de cinco segundos en nuestras manos, le daba más emoción al “abrir el regalo”.
Si es que ciento cuarenta caracteres dan para poco, son divertidos cuando queremos gritar algo al viento, pero para una disquisición ideológica o filosófica se quedan cortos, sobretodo cuando intentamos sonar objetivos en un tema tan personal. Queriendo decir que el chocolate caliente y los adornos de navidad son parte del rito que nos lleva a disfrutar el sentimiento en familia, que la magia de la navidad está en los sentimientos que tenemos para con otros y que lo material no es más que un accesorio para poder expresar nuestra alegría, fui tachado de cínico. Tendríais que haber visto mi cara, sobretodo cuando la noche anterior me tiré viendo anuncios viejos de Coca-cola (mis favoritos), rememorando esos años en los que los vi tirado en la cama de mis padres.
Pero parece que las palabras me han traicionado, o al menos las horas y neuronas además del multitasking este tan famoso en el que suelo escudarme cuando no le presto realmente atención a algo. En cualquier caso, lección aprendida, no me ceñiré a los ciento cuarenta caracteres cuando pretenda explicar sentimientos o ideas largas o complejas, pues para esto tenemos los blogs. ¿Vosotros creéis que realmente me he explicado tan mal? Yo espero que sea solo causa de la falta de sueño de ambos conversadores y las horas intempestivas a las que nos despertamos. Sin más preámbulos me despido, que tengo que ir a por los últimos regalos de mi lista. ¡Feliz Navidad a todos!

viernes, 9 de diciembre de 2011

Y solo el hombre tropieza tres veces o más con la misma piedra.



Para: K
De: J


"Tenemos que hablar.


Antes que nada, no estoy enfadado; no es que hayas hecho nada malo, en absoluto. Lo que pasa es que ya he pasado por esto, sé lo que va a pasar y como acaba (como podría acabar), y no es buena idea.


Creo que deberíamos dejar de vernos. No es que esté enamorado de ti, ni que me gustes y me aleje para no arruinar tu relación; él no me cae bien, no me gusta para ti, por lo que tampoco intentaría sacrificarme por vuestro bien cuando sé que él realmente no te valora por tu esencia, además de que si realmente me gustaras, yo podría hacerte más feliz, sencillamente porque los defectos de los que él se queja, yo no los veo como tales. Si me alejo es precisamente porque aunque sería triste, si nos alejamos ahora mismo no nos haríamos daño porque todavía no somos tan importantes el uno para el otro, porque apenas nos conocemos.


No estoy enamorado de ti, pero me gustas como persona, como mujer. Me encanta esa pasión con la que hablas y la fuerza de tu mirada, la sinceridad de tus palabras. El problema es que nos conocimos en un mal momento, tú con problemas que no puedes resolver, yo con más ganas que nunca de tener a alguien con quien pueda soltarme, con quien pueda olvidarme de las normas y ser yo mismo, alguien a quien pueda abrazar y sentirme cómodo en ese abrazo; alguien con quien pueda desconectar el cerebro y solo sentir, sin guías ni ruedas de apoyo.


Tengo complejo de héroe, será parte de mi narcisismo. Si encuentro a alguien que me parece especial, intento mover cielo y tierra para ayudarle, para adelantarme a sus necesidades, sencillamente porque me hace feliz. Parece que me estuviera echando flores, pero no es eso, es puro egoísmo, disfruto haciéndolo porque me hace sentir bien, por la cara de gratitud reflejada en los otros, porque idiotamente espero encontrar a alguien que busque comportarse de igual forma conmigo.


Como héroe que soy (me creo) me muestro invencible, siempre una sonrisa en el rostro y una respuesta o consejo en la punta de la lengua; siempre tengo tiempo y siempre encuentro el momento o forma de estar ahí, olvidando cualquier problema o discusión si una de estas personas me necesita... y sin embargo me sigo sintiendo como aquel actor inglés a quien Juan de Dios Peza creo o describió en uno de sus poemas; sobretodo me siento identificado con sus cuatro últimos versos de "Reír Llorando (Garrick)"


<<¡Cuántos hay que, cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el actor suicida,
sin encontrar para su mal remedio!


¡Ay! ¿Cuántas veces al reír se llora!
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora
el alma llora cuando el rostro ríe!


Si muere la fe, si huye la calma,
si solo abrojos nuestra planta pisa,
lanza a la faz la tempestad del alma
un relámpago triste: la sonrisa.


El carnaval del mundo engaña tanto,
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto,
y también a llorar con carcajadas.>>


Pero aunque tengo al mejor de los amigos, lo más que podría decirle es como me siento... ¿Para qué? ¿Qué utilidad tiene? A diferencia de Garrik, mi problema es la soledad, una cama vacía a la que regresar después de compartir camas ajenas. Perdona, me estoy yendo por las ramas.


A lo que iba es a que busco ser un héroe ficticio para olvidar ese vacío que tengo, para empatizar con los sentimientos de otra persona y resolverlos ya que no sé como olvidar los míos... con lo que al estar tú mal y teniéndote el cariño que te tengo, no podré evitar "sentir que tengo que ayudarte". Y probablemente podría, sé como sacarte una sonrisa y hacer que te olvides del mundo, eso se me da bien. Sé qué te hace feliz porque curiosamente te pareces a mí en ese sentido.


Según nos vamos conociendo nos damos cuenta que tenemos mucho en común; para bien o para mal ambos fuimos criados con el sistema americano, con valores americanos que nos llevan a disfrutar la vida poniendo todo sentimiento en lo que hacemos. Esto me recuerda terriblemente al monólogo de Goyo Jimenez sobre los americanos. Pero es que es verdad; en Europa poca gente se atreve o llega a sentir esa pasión por ir a hacer cualquier cosa, desde ir a una exposición como un concierto de rock, de expresar todo lo que sentimos o deseamos, de cuidar de otros por el simple hecho de que podemos, de buscar entender algo solo por tenerlo delante. Cada vez me doy más cuenta de la suerte que he tenido yo en ese sentido, de poder vivir la vida y no solo pasar por ella.


Y sintiéndome tan cercano, viendo que me es tan fácil soltarme y con la confianza que hemos cogido en poco tiempo, admito que te busco, que quiero hablar contigo, verte y quedar fuera de las paredes de nuestra universidad, ir a buscarte para pasarlo bien, sea o no con un plan determinado.


Pero no puedo, no podemos; no podemos precisamente porque para bien o para mal la vida no es un camino de rosas y como dice aquel refrán en inglés: "Shit happens". Y pese a la confianza, soy demasiado reciente, un conocido que te cae bien pero no un "amigo" que realmente te conozca o con quien hayas vivido las experiencias suficientes para poder contarnos todo. Eso es bueno, porque demuestra que no estamos locos ni somos unos inconscientes que dejamos pasar a cualquiera; en mi caso personal solo tengo a una persona a la que considere "de la familia" sin serlo.


Pero si estás mal y te tengo cariño no puedo evitar sentir que debo hacer algo, y más aún si justamente por esa razón no hemos podido quedar más que cuando nos encontramos en la universidad. No sé que hacer pero, como te digo, no es algo que me sea precisamente nuevo.


Me alejaré o mantendré distante, es lo que suelo hacer, intentando que tengas tiempo para resolver tus asuntos, pero en cuanto me digas que me echas de menos me sentiré mal, sobretodo porque yo también estaré echándote de menos. Y luego moveré cielo y tierra para sacarte sonrisas, para intentar entenderte y estar contigo cuando me lo necesites, necesitemos hablar o no. Y como te estaré tan pendiente de ti, viviendo tus alegrías y penas y anhelando encontrar alguna forma de verte, confundiré mis sentimientos. 


No soy adicto a ninguna droga, pero si el verte feliz me hace sentir feliz, mal que bien te necesitaré aunque no sea por ti misma y probablemente crea que me gustas aunque no sea verdad, y dado que sé todo lo que te estoy diciendo, viviré con la duda.


Además no puedo resolver tus problemas, porque los que tienes, todos los que tienes, no son realmente tuyos, sino que te son impuestos por personas a las que quieres y con las que compartes tu vida, son sus problemas, por lo que tampoco tú puedes ayudarlos.


Y si no puedo evitar que estés triste, si no puedo ser "esa parte de tu vida" que te hace sonreír, crecer como persona, ser feliz, fallaré como el falso héroe que pretendo ser. Si además no puedo estar contigo porque los problemas que tienes... ¿Qué pasará?


Es fácil la respuesta aunque no la solución. seré como un gorrión suicida dándome contra las paredes de una jaula de cristal, jaula de la que no te puedo sacar y que retumba con cada golpe que me doy. Y lo que podría haber sido una bellísima amistad o algo más en un futuro, si los planetas se alineasen...


No son ideas locas o pesimistas, es algo que sé que va a empezar a pasar, que está empezando. Y sinceramente no quiero hacerme daño inutilmente, ¿para qué? Si además te lastimo entonces ya pierde todo el sentido.


Y eso por eso que quiero despedirme ahora que puedo, con el corazón limpio y el cariño fresco. Pero tampoco quiero un "adios", quiero un "hasta luego" porque eres una chica genial que no quiero perder.


¿Es eso posible o estoy pidiendo demasiado?


Realmente no me gusta lo que estoy diciendo, me duele decirlo y pensarlo y quisiera pensar que es mentira, pero sé que no lo es. Pero diferencia de las otras chicas que he conocido, con las que me ha pasado esto, a ti te valoro demasiado como para querer seguir el mismo camino suicida porque sé que esta tormenta es pasajera, y que si nos resguardamos, podremos volvernos a ver sin sentimientos encontrados.


Y aunque creo saber que esta es la mejor opción, creo que no es la única, sé que no es la única... pero es la única que puede acabar bien si solo yo juego mis cartas. Pero si crees que hay otra forma, si te ves con valor o fuerzas y estás dispuesta a que nos busquemos juntos la vida para ser amigos, si hay algo que se me da bien es eso, luchar por lo que quiero y buscarme la vida.


Sea lo que sea, si me necesitas, sabes donde encontrarme, y si no quieres responderme lo entenderé y ya te buscaré cuando el vendaval haya pasado. Mientras tanto esperaré.


Pase lo que pase no me olvides y perdona esta forma de ser tan mía. Espero verte pronto, y si es más tarde que pronto solo recuerda que nunca olvidaré haberte conocido; eres y serás siempre para mí una chica especial.


Con cariño: J."

lunes, 19 de septiembre de 2011

Reboot?


No es la primera vez que escribo ni el primer blog que tengo. Soy de aquellos seres que aman escribir, y que no tienen miedo a compartir lo que piensan y sienten pues, pese a ser bastante reservado y selectivo con mis amigos, creo que las ideas están hechas para compartirlas.
Mucha gente me acusa de ser demasiado “intenso” en las relaciones. Es una verdad a medias, pues solo lo hago con aquella gente que realmente me interesa o llama la atención; es mi forma de descubrir si esa persona me merece la pena, y no porque sea tan narcisista de creer que valgo demasiado para la mayoría de los mortales, si no porque entre mis defectos se encuentra el necesitar mucho de una persona para permitirme bajar mis defensas.
Para bien o para mal soy así, curioso, generoso de ideas y planteamientos racionales, y es que es mi forma de vida; me gusta entender como funciona el mundo, como funcionan las cosas y como piensa la gente; cuando veo una chica guapa, amén de fijarme en sus beldades, no tengo mayor placer que preguntarme, intentar averiguar qué hay detrás de aquellos ojos y sonrisa, cual es su historia y como piensa.
He dado el ejemplo de una mujer porque personalmente creo que no hay mayor obra de arte que las mujeres, no importa la raza o edad, pues es la forma femenina, la dulzura de los gestos y rasgos lo que me llena e inspira. Prácticamente cualquier lugar o momento lo puedo ver reflejado en ellas, tanto así que mi musa personal, la Mujer de Ojos Negros, es ese instante o momento en el que te enamoras de una mujer, de sus ojos o sonrisa, de una mirada o un susurro, ese instante pasajero y demasiadas veces caduco en el que te da un vuelvo el corazón o se te pone la piel de gallina con su dulzura o erotismo.
Y es que el blog, cada entrada que no sea una reflexión personal sino creación o sentimiento, será eso, uno y mil instantes de enamoramiento e inspiración, en cualquier mujer e historia que imagine sobre ella. Siendo sinceros, no sé de qué irá este blog, pues incluso este post ha salido sobre la marcha, un poco senil e inconexo, pero enteramente sentido.
Historias, poemas y reflexiones, a ver si consigo componer algunas canciones que tengo pendientes y ponerlas aquí para que, si os interesan, las sigais y comenteis; dado que tengo el blog en el móvil, siempre estaré disponible para cualquier duda, crítica o sugerencia.
Espero encontraros entre mis páginas, esta vez más organizadas, y dando vuestras opiniones y curiosidades, y si os apetece conocerme un poco más, intentaré estar disponible las más veces posibles en el msn, mientras tanto, Disfrutad!

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